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miércoles, octubre 20, 2021

El motor más pequeño impulsará nuevos cube-sats

Pilotar un avión no tripulado, o un dron, está ahora al alcance financiero de muchas personas. De hecho, una empresa mexicana en Nuevo León está construyendo y vendiendo la nave, mientras que una empresa en Guadalajara ofrece entrenamiento de vuelo.

Pero el cielo no es el límite cuando se trata de enviar naves no tripuladas a lo alto. Los satélites son los siguientes, y es un físico mexicano quien está trabajando en una forma de impulsar los nuevos modelos en miniatura, o cube-sats.

Paulo Lozano Tovar presentó esta semana “el motor más pequeño del universo” en un encuentro único en Puebla. Se anuncia como un festival de mentes brillantes y una celebración de la creatividad y la curiosidad humana. La Ciudad de las Ideas, o Ciudad de las Ideas, es un evento anual que, según se informa, trae a 70 de las mentes más brillantes del mundo a la ciudad mexicana.

A juzgar por un informe en Milenio, Lozano Tovar califica en los tres aspectos: brillantez, creatividad y curiosidad, con el resultado de que anticipa que su invento proporcionará propulsión para dos cube-sats que espera lanzar el próximo marzo.

Estos satélites en miniatura se han vuelto populares entre las escuelas y universidades de todo el mundo, ya que pueden construirse a un costo mucho menor (unos US $ 10.000) que los modelos convencionales. Su carga útil consiste típicamente en uno o dos instrumentos científicos.

Pero una vez que se lanzan a una órbita baja alrededor de la Tierra, se quedan “dando tumbos en el espacio”, como dice Lozano Tovar. Hasta ahora no ha habido un sistema de propulsión que quepa a bordo de un cubo-sat.

“El objetivo es hacer que (cube-sats) hagan la mayoría de las cosas que ya hacemos con los satélites grandes, excepto de una manera menos costosa”, dijo. «La gente tiene grandes planes para estas naves espaciales muy pequeñas».

Su motor emplea pequeños propulsores de iones que pueden mover los satélites cúbicos por el espacio de forma económica y eficiente. Los propulsores, que pueden funcionar con energía solar, contienen una pequeña cantidad de propulsor líquido. Cuando se electrifica, crea una corriente de iones que se liberan de pequeñas boquillas como gas cargado, generando empuje.

El motor, incluido su tanque de propulsor, mide todos dos centímetros cúbicos, ideal para un satélite que mide solo 10 centímetros cúbicos. Los propulsores podrían dirigir una nave espacial durante meses, dice Lozano Tovar, a una fracción del presupuesto de una misión convencional.

El científico creció en la Ciudad de México, donde solía ver todos los episodios de Cosmos: A Personal Voyage de Carl Sagan, que inspiró un interés de por vida en la exploración espacial. Pasaba su tiempo libre en librerías; entonces había pocas bibliotecas públicas.

Obtuvo su licenciatura y maestría en ingeniería física en México y luego pasó al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) como estudiante de posgrado en el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica.

Más tarde, Lozano Tovar se unió a lo que ahora se llama Laboratorio de Propulsión Espacial en el MIT. Ahora, profesor asociado de aeronáutica y astronáutica, se convirtió en director del laboratorio este año.

En Puebla esta semana, Lozano Tovar dijo que uno de los mejores maestros que jamás le había aconsejado que para resolver un problema hay que encapricharse con él. Agregue brillantez, creatividad y curiosidad y tendrá un candidato para la Ciudad de las Ideas, y desarrollos revolucionarios en la exploración espacial.

Fuentes: Milenio (sp), MIT News (en)

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